LAMFOGRAM

Los otros pases: entre veteranía y apuestas

El resto de la ventana de transferencias parece escrito por un productor del Bailando: nombres que van y vienen, promesas que nunca explotan y arqueros veteranos haciendo las valijas. Federico Navarro vuelve al país para jugar en Rosario Central, mientras Julián Vignolo, con apenas 18 años, aterriza en Independiente. A César Florentín le tiraron el salvavidas en Unión, ¿podrá asistir como en los viejos tiempos? Mientras tanto, Juan Rago y Gastón Silva siguen girando como banda de los 70’s: un día están en el exterior, al otro en el ascenso.

Entre tantos nombres, lo único claro es que los managers siguen apostando con el fervor de un jugador en un bingo de provincia. Pero amigos, como canta Spinetta: "Las cosas tienen movimiento", aunque a veces terminan dando vueltas siempre en el mismo lugar.

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Millones al viento y el olvido de las raíces

Agustín Álvarez, un delantero que alguna vez jugaba en patios de tierra con arcos improvisados, fue vendido por Estudiantes (SL) a Rosario Central en una cifra que hace temblar la billetera: 10 millones de verdes y el pase de Samuel Beltrán. Ahora bien, ¿en qué momento los managers dejaron de mirar a la tribuna y empezaron a obsesionarse con el Excel? Leandro Belarde apuesta fuerte, pero, cuidado, el fútbol no siempre premia al que más gasta.

Recuerdo cuando un pibe con hambre y ganas valía más que cualquier firma costosa. Hoy algunos parecen querer tapar el sol con billetes. Ojalá Leandro invite a Álvarez a una charla sin intermediarios y le cuente de los viejos cracks que hacían historia sin sponsors en la camiseta. Para los nostálgicos: ¿no extrañan cuando el único contrato era la palabra?

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El guardián del arco cambia de vereda

En una movida que dará que hablar en cualquier sobremesa, Gabriel Arias deja San Telmo para custodiar los tres palos de Independiente, que viene de ganar todo lo que se le puso enfrente. Luciano Rocca, más vivo que nunca, suma experiencia y temple, aunque cede a Lisandro Mitre y Juan Komar, dos valores que podrían haber sido bandera si el tiempo les hubiera corrido a favor.

Me pregunto cuántos managers siguen creyendo que los campeonatos se ganan solo con refuerzos y recetas rápidas. Arias tiene manos y cabeza, pero el fútbol es otra cosa; es química, es misterio. ¿Y si la experiencia termina desinflando los sueños jóvenes? El arco, más que nunca, será un confesionario. Después no digan que no les avisé.

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Cambios de aire, préstamos y apuestas en la sombra

Lejos de los titulares rutilantes, una legión de jugadores encontró nuevo club en este mercado. Enzo Giménez busca revancha en At Tucumán, mientras que Jeremia Recoba cambia Aldosivi por Gimnasia (LP) en un canje que mete a Luis Vázquez en la bolsa. Nicolás Ibáñez salta a Boca con la promesa de goles, soltando a Lucas Boyé. Y atentos: San Telmo se armó sin ruido y se llevó a préstamo a Gabriel Aranda y Emiliano Purita. El resto, a préstamo, repartidos entre Patronato, Chaco For Ever y Defensa, parece un reality donde nadie quiere quedarse afuera.

A veces, pienso que los managers olvidan que los verdaderos cracks nacen en el potrero y no entre contratos de seis cifras. ¿O acaso los estadígrafos ahora reemplazan a los verdaderos formadores? Vuelvan a mirar la pelota, que es lo único que nunca miente. ¿Se acuerdan cuando cada pase era una historia?

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Silencio después del pitido final

En un fútbol que vive apurado, donde los managers se suelen obsesionar con el recambio más que con el legado, la noticia del retiro de Luciano Aued nos obliga a pausar. Aued, ese mediocampista que supo pensar el juego desde el círculo central como un ajedrecista, deja el césped con 38 años y una hoja de servicios marcada por la constancia y la inteligencia. Hay un eco de Jorge Valdano en sus modos: el pase corto, la pausa, la lectura. ¿Cómo se reemplaza la presencia de alguien que más que correr prefería razonar?

Martín Niceta, responsable de gestionar hoy el timón, enfrenta un desafío de tinte casi filosófico: ¿cómo llenar el vacío que deja un jugador hecho de tiempo y de memoria? Decía Camus que todo lo que sabía sobre moral y obligaciones lo debía al fútbol. Quizás, en este adiós, los managers deban recordar que el fútbol también trata de despedidas, y que no siempre el reemplazo es una cuestión de números, sino, sobre todo, de espíritu.

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El tiempo de Muslera: ¿Refugio o resurgir?

Los equipos no solo se conforman con talento, buscan experiencia; el fútbol, como la vida, demanda tiempo y memoria. La llegada de Fernando Muslera a Unión, tras su último ascenso, tiene ese aroma de apuesta existencial. No es la contratación de un simple arquero, sino el acto de un manager –Martín Niceta– que entiende que la seguridad bajo los tres palos no se mide en reflejos, sino en la gravedad del instante decisivo. ¿Podrá Muslera convertirse en el símbolo de una nueva era o será solo otro nombre en la lista de apellidos ilustres sin gloria local?

Este desembarco es un mensaje directo a sus pares: en la LAMFO, las almas viejas todavía pueden dictar cátedra a las jóvenes promesas. La dialéctica entre pasado y futuro, entre lo hecho y lo por hacer, se juega en estas decisiones. Niceta, valiente o nostálgico, toma partido en esa batalla silenciosa que solo los managers entienden.

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Miguel Terceros y el precio del deseo

Sebastián Quintela, al frente de Huracán, acaba de materializar una de esas movidas que dividen aguas y pensamientos: Miguel Terceros, joven de linaje boliviano, aterriza en la Nacional B por una cifra que en el contexto local parece insensata –6,5 millones. ¿Se paga el potencial, la promesa o simplemente la ansiedad de no querer quedarse atrás?

El balompié moderno, como diría Valdano, se ha vuelto rehén de la especulación y el vértigo. El valor de Terceros no está solo en sus piernas, sino en el silencio que deja cuando la pelota no le llega. Quintela se la juega – y expone a sus colegas a la pregunta ineludible: ¿cuánto vale realmente un salto de calidad en un mundo que premia más la novedad que la constancia?

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El segundo plano también arde: movimientos del mercado

Mientras los flashes se posan sobre las grandes transferencias, los managers más atentos saben que el auténtico tejido de la competencia se urde en el segundo plano. Rodrigo Morínigo y Matías Valenti recalan en Independiente (M) bajo la mirada sagaz de Favio Armental, en un doblete que parece gritarle a los rivales: aquí no hay espacio para la comodidad. Y si el fútbol es arte, el incombustible Paolo Calione desembarca en River, donde la reciente consagración no le permite relajarse.

Platense y Alvarado, con Allende y Preciado respectivamente, muestran que el mercado es también una puja de ingenio y supervivencia. El deseo de trascender sobrevive incluso en los márgenes: allí donde un nombre puede ser la chispa de un renacer o el preludio de un desencanto. Managers: ¿están dispuestos a arriesgar por el arte o preferirán la comodidad de lo ya andado?

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