LAMFOGRAM


El Submundo de las Transferencias: Londoño y Campagnaro, ¿Bombas o Humo?
Deportivo Madryn suma a Flabian Londoño, delantero colombiano que no deslumbró pero busca revancha por un palo verde. Y ojo, porque Rafael Selva apuesta a Marco Campagnaro, nacido en Newells, campeón de Copa LAMFO pero poco probado. Montos más bajos, menos flashes, pero igual de sospechosos.
La pregunta para los managers: ¿son estos el típico relleno de plantel que después desaparece o hay una mina de oro acá? Les dejo la bomba: en este mercado, los "tapados" suelen ser los que después hacen saltar la térmica.
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El Peso de las Expectativas: Julián Simón y el Reto de Vera
Hay veces en que un pase es mucho más que dinero y estadísticas. La llegada de Julián Simón a manos de Federico Vera, manager reciente campeón de la Copa Sudamericana, implica un salto filosófico: ¿qué significa cargar con la esperanza de una hinchada acostumbrada al buen fútbol pero hambrienta de algo más?
Aquí, el verdadero juego se disputa entre el deseo y el miedo. El fútbol, como decía Valdano, se juega con la cabeza y se gana con el alma. Los managers deberían mirar esta transferencia no por los millones gastados, sino por la presión invisible que puede quebrar o consagrar a ambos. ¿Está Vera listo para soportar el peso de las expectativas o será el mercado el que termine devorándolo?
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Un Nuevo Orden en Newells: Paredes y Jurisic en la Búsqueda de Sentido
Cuando Leandro Paredes llega, lo que se pone a prueba no son solo los esquemas, sino la identidad misma del club y su manager, Cristian Jurisic. Tras salir campeón de la Copa LAMFO, la decisión de apostar por un mediocampista cerebral —más filósofo que jugador— invita a preguntarse si buscamos resultados o trascendencia en el césped.
Jurisic parece comprender, a contramano de la lógica resultadista, que el fútbol es un poema en movimiento. Paredes encarna esa búsqueda, pero, ¿podrá el manager resistir la tentación de la inmediatez o, como tantos otros, terminará traicionando su propio proyecto ante el primer traspié?
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Reflejos Menores del Mercado: Pezzella, Lerma y los Peones de la Mesa
Mientras los focos se centran en las grandes figuras, el mercado de LAMFO se nutre de movimientos que, aunque menos ruidosos, alteran el equilibrio. Germán Pezzella cruza la frontera divisional para sumarse a un Leandro Belarde que busca blindarse desde el fondo; Justin Lerma, con apenas 17 años y la impronta de los talentos que emigran demasiado pronto, arriba para ser moldeado por Gonzalo Amorena. Y los managers —tan obsesionados con el ahora— ¿ven en estos nombres futuro o simple recambio?
En la trastienda de la gloria, los directores técnicos apuestan a refuerzos que desafían el statu quo. En la periferia de las portadas, se cocina el verdadero cambio. El fútbol, como la vida, a veces se decide en los movimientos discretos que pocos registran, pero todos sufren o disfrutan.
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¿Se va un caudillo o se apaga la defensa?
Estalló la bomba en el Nacional B: Marcos Cáceres cuelga los botines a los 39 años y deja al manager Rafael Selva con un agujero negro en su defensa. El central paraguayo, ese que parecía eterno cortando centros y sacando hasta el viento del área, se despidió sin hacer demasiado ruido, pero la noticia cayó como baldazo de agua helada en la categoría. ¿Podrá Selva encontrar un reemplazo con esa experiencia o el equipo se transforma ahora en un colador?
Desde mi rincón en Lugano, me pregunto qué pasa con los managers cuando el vestuario pierde a su voz de mando natural. Cáceres se va y con él desaparecen los gritos de orden y la marca pegajosa que todos odiaban enfrentar. Ojo con la próxima temporada, porque las promesas de internet no tapan los huecos que deja un zaguero de raza. Esta retirada huele a “problema a la vista, Señores Managers”.
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La última frontera de la experiencia
Federico Rasmussen ha cambiado de escudo y destino, dejando atrás la seguridad de Estudiantes (SL) para abrazar el desafío de una nueva zaga. No es sólo una transferencia de un defensor central, es la migración de una mentalidad. A sus 33 años, con pasaporte danés y argentino, Rasmussen representa la encarnación de aquel pensamiento valdanista: "El fútbol es lo más importante de las cosas menos importantes". Sin estridencias ni flashes, su llegada a Ctral Cordoba (SE) encierra una advertencia poética hacia los managers: la experiencia no se mide en kilómetros recorridos, sino en cicatrices invisibles.
En el arte de la defensa, todo es pregunta y pocas son respuestas. ¿Apostar alto por la veteranía es la jugada de un manager dispuesto a desafiar al tiempo, o el síntoma de una falta de fe en la juventud? Lo cierto: el pase de Rasmussen, con cifra millonaria y a cambio de sangre fresca (Manuel Palavecino), abre un dilema existencial que recorrerá los vestuarios.
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El enigma de los que se van temprano
Luciano Pizarro no es el primero, ni será el último, en tomar el tren hacia el exterior cuando aún quedan cosas por decir aquí. Su partida desde Godoy Cruz huele a crónica repetida, la de un fútbol argentino que exporta antes de enamorar. Apenas 27 años y ya el éxodo: una transferencia que inquieta a los managers con aspiraciones, porque revela la fragilidad de los proyectos donde la pieza clave siempre parece querer otro horizonte.
El dinero es poco consuelo. Cuando el fútbol se vuelve mercancía, el hincha queda siempre al margen y el manager, en el limbo entre la planificación y la resignación. ¿Se puede construir identidad con un pie en Ezeiza?
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Pequeños gestos, grandes preguntas
En el fondo del mercado, la danza de nombres es incesante: Facundo De La Vega en busca de minutos frescos, Gastón Torres como lateral en rebeldía, Tomás Oneto en un viaje circular, y ese préstamo juvenil de Valentino Acuña que interpela al futuro mientras el presente se desangra. Cada pase, sin importar el monto, introduce una duda en el tablero de los managers: ¿asumir el riesgo de la promesa o refugiarse en lo conocido?
Se habla poco de los que llegan para jugarse todo por nada, como Oneto, que llega sin costo. Y se habla menos de quienes, como Acuña, dejan la gloria reciente en un club grande por minutos prestados. En cada nombre, un poema inconcluso. Y en cada manager, la responsabilidad de escribir el próximo verso.
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