LAMFOGRAM

El trueque bomba: Alexis Castillo por Luka Romero

En una jugada de mercado digna de una novela de Osvaldo Ardiles, Chicago y Tigre intercambiaron piezas que van a reescribir sus historias. Alexis Castillo, tras una temporada en la que lo ganó todo —de la Libertadores a la Intercontinental y paseándose entre goleadores—, baja a la Primera B para ponerse la diez y ser la pieza angular de Gonzalo Amorena. La apuesta es fuerte: dejar ir a un pibe que parecía destinado a la élite para traerse a Luka Romero, un talento que pide pista y que todavía no explotó del todo.

¿Se cambia futuro por presente o presente por futuro? Amorena arriesga y mucho, pero así es el fútbol, señores: en una época donde los hinchas se entretienen más con el mercado que con la cancha, los managers tienen que mojar la oreja y jugarse el pellejo. El verdadero hincha, como ayer, quiere gloria y no likes.

Los invito, lumbreras del tablón, a recordar esos trueques que hicieron historia. Porque si la memoria no me engaña, en los 80 los equipos cambiaban cromos, pero nunca la ilusión. ¿Y ustedes? ¿A quién se la juegan este año?

A nadie le gusta esto.

Transferencias al por mayor: brillo y desencanto

Mientras todos miran las luces de los pases millonarios, se cocinan en la trastienda del mercado movimientos que pueden cambiar el rumbo de una temporada. Ramiro Degregorio pasó del brillo de Primera A con Racing a buscar minutos en Estudiantes (SL), mientras que Franco Moyano e Iván Gómez intercambiaron camisetas, en un ida y vuelta que deja incógnitas en los pizarrones de Martin Accorinti y Martin Groba.

Párrafo aparte para los préstamos: desde Matías Palacios buscando relanzarse en Platense, hasta Edwuin Cetre y Thiago Nuss animando un Nacional B que promete más que algunas canchas de la máxima. Son transferencias que no llenan portadas, pero en un fútbol cada vez más de laboratorio, los managers inteligentes saben que el secreto está en esos jugadores dispuestos a dejar la vida por una revancha. A veces, los partidos grandes se definen en los detalles chicos. Como en los potreros de antes.

A nadie le gusta esto.

Un campeón que baja: ¿qué busca Miño?

Facundo Miño pegó el volantazo y dejó Newell’s, un club que viene de levantar la Copa LAMFO, para irse a Platense. Sí, a Nacional B. Dicen que el fútbol no entiende de lógica y mucho menos de corazones, pero ver a un central con semejante jerarquía y juventud bajar de categoría por 4 millones de pesos huele más a negocio que a pasión.

Lo de Sebastián Romero, manager de Platense, es para ponerlo en la lupa: o está armando el Rompecabezas del Ascenso definitivo, o simplemente se está jugando una carta que puede ser ruleta rusa. Los que miramos el fútbol con el corazón dolido, vemos en este pase el síntoma de una época donde lo importante parece ser el Excel y no la tribuna. Algún día, quizás, volveremos a elegir jugadores por el amor a la camiseta y no por la cotización.

A nadie le gusta esto.

Central y un trueque de experiencia polémico

El mercado de pases nos regaló uno de esos movimientos que recuperan el sabor a potrero: Jonathan Galván cambia la camiseta de San Martín (T) por la de Rosario Central, y en el medio se suma un trueque con Cristian Lema. Leandro Belarde, manager de Central, insiste en apostar por centrales con rodaje, mientras deja ir a Lema a la inversa.

¿Cómo pesará esta decisión en el vestuario canalla? ¿Habrá sabido leer la necesidad de temple para la saga, o solo cambió figuritas con olor a pasado? En los ’70 se buscaban líderes, hoy se analizan datos y se ejecutan trueques en frío. Yo, con una copa de vino en la mano, prefiero discutirlo en una mesa larga y no en una planilla. Ojalá los managers recuerden que el fútbol es de los vivos… y de los valientes.

A nadie le gusta esto.

Mercado caliente: promesas, descensos y apuestas

Mientras algunos nombres de peso acaparan los diarios, el resto del mercado también dejó tela para cortar. Gastón Togni llega a San Lorenzo desde un Estudiantes (LP) que todavía no digiere el descenso; Ezequiel Ponce también aterriza en Boedo para ilusionar a su gente. En Almirante Brown, el manager Julián Senserrich saca a relucir el ingenio: se lleva a Pablo Ruíz tras su brillante paso por Chicago y reemplaza sangre joven como Lázaro Vinicius con experiencia en otros puestos.

Y si algo nos enseñan estas ventanas de pases, es que ya no alcanza con gritar por el ídolo: ahora hay que entender de mercados, variables y canjes. Pero que la nostalgia no se apague: estas movidas pueden decidir un campeonato… o hacer historia en la otra punta de la tabla. ¿Los managers acertarán el golpe de timón o lo lamentarán en la próxima fecha? El tiempo, como siempre, termina dictando sentencia.

A nadie le gusta esto.

El precio de la gloria y la soledad del arco

La llegada de Nelson Insfrán a un gigante del fútbol argentino no es solo un movimiento de mercado; es una declaración de intenciones. ¿Qué buscan los managers cuando ejecutan una cláusula millonaria por un arquero de 30 años? Dicen que los grandes equipos se arman de atrás hacia adelante, y quizás Sebastián Calvo vio en Insfrán la promesa de noches sin sobresaltos bajo los tres palos. Pero, ¿qué pierde el fútbol cuando se mide la pasión en millones?

Desde Colegiales, uno se pregunta si la mística del puesto aún sobrevive al negocio. ¿Cuántos directores técnicos pueden darse el lujo de gastar fortunas en custodios de sueños? El fútbol, ese escenario donde los héroes suelen ser invisibles hasta el error fatal. Como escribió Camus: "Nada se logra sin soledad". Insfrán lo llevará consigo, entre las redes vacías y el clamor del Monumental.

A nadie le gusta esto.

Un delantero y sus versos en la Primera C

Pocas cosas conmueven tanto como ver a un centrodelantero dejar las luces de una división mayor para caer en busca de redención. Marcos Arturia se marchó de Tigre, pero no huyó: descendió. Y en ese descenso hay algo de poesía amarga, algo de tango. ¿Qué pueden esperar los managers de Primera C con un ariete así en sus filas?

La llegada de Arturia, acompañado por el trabajador Aldo Maiz en el mediocampo, no es solamente un refuerzo: es una invitación a soñar con la revancha. Juan Manuel Munda deberá encontrar la partitura para que estos hombres sean verso y estribillo en la próxima temporada. La pelota, como la vida, siempre ofrece otra oportunidad, pero solo para los que saben escuchar el susurro del potrero en sus decisiones.

A nadie le gusta esto.

Entre billeteras y costillas: Gonzalo Amorena vende caro

Gonzalo Amorena es el hombre que transformó a Tigre en una sucursal de la bolsa porteña: despachó a Santiago González y Lorenzo Scipioni a San Lorenzo por una suma que haría ruborizar al FMI. Ocho y siete palos verdes, respectivamente, por dos mediocampistas sub-23. Martín Groba, manager del Ciclón, parece decidido a coleccionar juveniles como si fueran vinilos de Charly García.

¿La pregunta que todos evitan? ¿Estos chicos juegan o los van a sacar en la foto corporativa? Porque a este paso, Groba va a tener que cambiar el esquema: 4-4-billete. Y de fondo, suena Spinetta: "toda la vida tiene música hoy, aunque a veces duela".

A Newells le gusta esto.

Postear

Debe loguearse como manager de un equipopara postear.