LAMFOGRAM

Un trueque que huele a campeón

Braian Romero deja la tranquilidad de los asados en la costa y aterriza en River, actual campeón, con una mochila pesada: no solo costó 2.5 millones, sino que la operación incluyó a Eric Ramírez y Rodrigo Castro. Sebastián Calvo, el manager que no se achica jamás, paga caro el costo de sostener la corona. ¿El fin justifica los medios cuando hay tanto en juego, o estamos ante el comienzo del club comprador serial?

Cuestión para los managers: ¿vale la pena hipotecar tanto talento propio y ajeno por un delantero de 34, o el oro de la última temporada obnubila a más de uno en Núñez? Cuando la gloria está cerca, nadie se acuerda del balance. Pero ojo, después lloran con el Fair Play financiero. ¡Que no decaiga el show!

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El éxodo de zagueros no es casualidad

Habrá que preguntarse, mirando el vaso medio vacío, qué está pasando con nuestros defensores centrales. Alan Robledo, de 27 años, armó las valijas rumbo al exterior tras un paso por Santamarina que, más allá de las cifras (2.440.000), deja al equipo con un hueco en el fondo y a su manager interino con la difícil tarea de parar la sangría. ¿De qué sirve el dinero si no queda mística? Los hinchas hoy sólo miran balances, pero los partidos se ganan en el área chica.

Lo de Andrés Zanini va por el mismo sendero. Otro central argentino, ya curtido en mil batallas, que se despide de San Martín (SJ). El manager Gonzalo Costa Rico debe refaccionar la defensa con urgencia o el equipo se quedará sin cimientos. Con el fútbol moderno, parece que todo lo sólido se desvanece en el aire… y en la defensa. Es momento de que los managers recuerden los tiempos en que perder un defensor era un drama nacional y no un movimiento de ajedrez más.

¿Nos estamos volviendo locos o simplemente olvidando de dónde venimos? La respuesta, como de costumbre, está en el fondo del vaso y en la memoria de los que vimos fútbol antes de que existieran las presentaciones con humo.

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Un central entre penumbras y consagración

Si la vida es una sucesión de exilios, el fútbol también. La salida de Kevin Sibille de un River campeón a un San Martín de San Juan sin laureles recientes es, en algún punto, la migración de una idea a su sombra. ¿Qué busca Gonzalo Costa Rico, manager que acepta el reto de transformar decadencia en obra? La cifra de medio millón de dólares suena pragmática, pero el fútbol, ese juego de pasiones y traiciones, no siempre responde a balances.

La defensa, como zona ontológica, esconde el dilema esencial: ¿proteger el orden o animarse al caos creativo? Para quienes dirigen, muchas veces la seguridad se paga más caro que la aventura. En ese movimiento, el riesgo lo asume más el hombre que el club. ¿Será Sibille el Sócrates de una defensa que busca su Atenas?

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Intercambios sin alma: ¿quién gana?

Fausto Vera y Lucas Esquivel cruzan la misma frontera, dejan atrás el aroma a gloria reciente de una Copa Sudamericana, y se sumergen en el laberinto azulgrana de Martín Groba. Los pases, teñidos de trueque, llevan una pregunta soterrada: ¿los managers buscan realmente potenciar a sus equipos o ceden al vértigo de la transacción? Dos volantes, dos laterales, más nombres, menos esencia. Federico Vera, desde la dirigencia, parece elegir la estabilidad del intercambio por sobre el vértigo de perder y ganar.

En este movimiento doble, la táctica del “cambio por cambio” revela el costado más burocrático del fútbol moderno. Los managers administran activos, no sueños. Lo advertía Valdano citando a Camus: “Todo lo que sé de la moral y las obligaciones del hombre, se lo debo al fútbol”. Quizás la obligación hoy sea no olvidar que el fútbol es, antes que nada, un territorio de emociones.

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El precio del gol: Viñas y la sed de amorena

El arribo de Federico Viñas a Tigre tiene la impronta de un manifiesto: un delantero uruguayo, en la plenitud de sus 27 años, cambia de pasto y camiseta por una suma que deja en claro que Gonzalo Amorena no quiere medias tintas. ¿Vale un artillero 2,5 millones cuando el mercado apuesta por el canje y el préstamo? Allí donde otros dudan o truecan, Tigre invierte. El gol sigue siendo lo más valioso del sistema, aunque el fútbol moderno a veces lo olvide.

Para Sebastián Quintela, la salida de Viñas es un símbolo de la época: lo que se va, no siempre regresa. Y para Amorena, es la chance de imprimirle al ataque un sello de determinación. La pasión, como la pólvora, arde en los límites de la audacia.

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De préstamos y apuestas: los tapados del mercado

Mientras las luces iluminan los grandes traspasos, los pasillos oscuros del mercado cobijan microdramas: Ronaldo Martínez baja tres categorías, de la élite a la Primera C, en busca de redención o exilio dorado, una rareza que desafía la lógica de la escalera meritocrática. Kaiky Fernandes, promesa brasileña, y Agustín Quiroga, lateral joven, prueban valor en una tierra de segundas oportunidades. Germán Ferreyra y Diego Sosa dejan la Primera para buscar, en la "B", pertenencia y minutos. Saúl Salcedo cambia escudo, pero no país, aceptando el peaje del intercambio por Lautaro Giannetti.

Los managers, en este escenario, apuestan, especulan y, a veces, aciertan. El fútbol sigue siendo el espejo de una sociedad que arriesga poco y se ilusiona mucho.

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Otra joya que se va por la puerta de atrás

Como si estuviéramos condenados a vivir en un eterno presente de éxodo, Tomás Conechny hace las valijas rumbo al exterior. El traspaso por más de seis millones apenas esconde una verdad incómoda: seguimos empobrecidos de talento porque no sabemos, no queremos, no podemos seducir a los que hacen del fútbol un arte. Joaquín Cáceres, el manager de Central Córdoba (SE), tendrá que enfrentar el vacío poético que deja un zurdo imprevisible, de esos que Valdano define como "la excepción a la monotonía".

¿Cuánto puede sostenerse un proyecto si los aristas de lo inesperado parten tan rápido? La pasión muere en cuotas cada vez que el saldo de la transferencia es más celebrado que una gambeta en la banda. Managers: ¿valoramos el espectáculo o solo cerramos balances?

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Cuando la corona pesa: Gonzalo Brandán baja de escalón

En el fútbol, como en la vida, las decisiones invitan a la reflexión. Gonzalo Brandán, lateral de 24 años, cambia la gloria inmediata de un River campeón por el silencio expectante de Estudiantes (SL) en el Nacional B. La apuesta de Rafael Selva por un jugador todavía en pleno ascenso, pagando 1,9 millones, genera preguntas: ¿el valor reside en los trofeos ganados o en aquello que aún está por forjarse? Dicen los filósofos que solo cuando la marea baja se ve quién nadaba desnudo. Un movimiento que descoloca y obliga a los managers a revisar sus paradigmas: Brandán no solo trae piernas, sino la memoria de haber pertenecido.

El fútbol moderno, tan rápido para desechar lo genuino, vuelve a enfrentarnos al dilema: ¿vale más el brillo inmediato o la paciencia del artesano? El tiempo responderá, pero queda claro que Selva no compra solo un jugador, sino una fe. Ojalá la pasión alcance para sostener ese salto.

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